Comprender el trauma en las comunidades mexicanas y mexicoamericanas

Una perspectiva informada por el trauma

El trauma no ocurre de manera aislada. Para muchas personas mexicanas y mexicoamericanas, las experiencias traumáticas están profundamente influenciadas por factores sociales, culturales e históricos que atraviesan países y generaciones. Adoptar un enfoque informado por el trauma nos permite comprender no solo los desafíos que enfrentan estas comunidades, sino también sus fortalezas y su resiliencia.

El trauma en las poblaciones mexicanas puede entenderse a través de tres etapas principales:

  • Trauma en el país de origen (México)

  • Trauma durante el proceso migratorio

  • Trauma durante el proceso de aculturación en los Estados Unidos

Para muchas personas y familias, estas capas no son independientes; se superponen y se acumulan a lo largo del tiempo.

Diversos estudios han encontrado que una proporción significativa de personas mexicanas y latinas ha experimentado eventos traumáticos a lo largo de su vida. Muchas reportan haber estado expuestas a adversidades durante la infancia, la migración o el proceso de adaptación a la vida en Estados Unidos. Entre las experiencias más comunes se encuentran la negligencia, la inestabilidad familiar, la exposición a la violencia y las dificultades económicas.

Es importante destacar que el trauma no se limita a un solo evento. Con frecuencia se desarrolla a partir de exposiciones repetidas al estrés y a entornos inseguros, lo cual puede afectar la salud mental, las relaciones interpersonales y el bienestar general en la vida adulta (Ehlers et al., 2016).

Para comprender el trauma en las comunidades mexicanas, es fundamental considerar las condiciones sociales más amplias. Altos niveles de pobreza, violencia comunitaria y acceso limitado a servicios de salud mental contribuyen a una exposición constante al estrés. Muchas personas que experimentan síntomas de depresión o trastorno de estrés postraumático (TEPT) no reciben atención formal debido a barreras como el costo, el estigma o la falta de servicios disponibles (Rojas et al., 2025).

Esta brecha entre la necesidad y el acceso a servicios significa que el trauma a menudo no es reconocido ni tratado, especialmente en comunidades históricamente marginadas. La investigación identifica varias categorías clave de trauma, como la negligencia y el estrés en el hogar, el abuso y la violencia comunitaria (Rojas et al., 2025), así como su impacto en la salud mental (Ehlers et al., 2016).

La cultura mexicana suele describirse como colectivista, donde las conexiones familiares y comunitarias ocupan un lugar central. Estas relaciones pueden actuar como factores protectores importantes. Muchas personas reportan haber tenido al menos un cuidador con quien se sentían seguras durante la infancia, y los vínculos familiares sólidos se asocian con una mayor resiliencia en la vida adulta (Rojas et al., 2025).

Al mismo tiempo, algunos valores culturales pueden llevar a minimizar el propio sufrimiento, ya sea al compararse con otras personas o al priorizar las necesidades familiares por encima del bienestar personal. Comprender estas dinámicas culturales es esencial para brindar apoyo de manera respetuosa y efectiva (Romero et al., 2024).

Trauma y experiencia migratoria

El proceso migratorio introduce factores adicionales de riesgo, entre ellos:

  • Racismo, discriminación y opresión

  • Separación de familiares y redes de apoyo

  • Inseguridad económica

  • Barreras lingüísticas

  • Miedo e incertidumbre relacionados con el estatus migratorio

Estos estresores pueden intensificar traumas previos y aumentar la vulnerabilidad a problemas de salud mental, especialmente cuando no existen sistemas de apoyo sólidos (Center for Immigrant and Minority Mental Health and Cultural Wellness, 2021).

Para las personas mexicoamericanas, el trauma también puede estar influido por la experiencia de navegar entre dos culturas. La investigación sugiere que los trastornos de salud mental y el consumo de sustancias pueden aumentar con el tiempo de residencia en Estados Unidos, particularmente cuando existe un alto nivel de estrés por aculturación (Ehlers et al., 2016).

Las mujeres presentan una mayor probabilidad de reportar abuso sexual y diagnóstico de TEPT, mientras que tanto hombres como mujeres muestran mayor riesgo de ansiedad, depresión y problemas relacionados con el consumo de alcohol cuando el trauma y el estrés se combinan (Ehlers et al., 2016).

A pesar de estos desafíos, muchas personas mexicanas y mexicoamericanas demuestran una notable resiliencia. La presencia de cuidadores solidarios, relaciones familiares fuertes y una identidad cultural positiva pueden funcionar como factores protectores clave.

Un enfoque informado por el trauma nos invita a cambiar la pregunta de “¿Qué te pasa?” a “¿Qué te ha pasado?”. Este cambio de perspectiva permite a las organizaciones y comunidades crear espacios más seguros, compasivos y centrados en la sanación. Ampliar el conocimiento en estas áreas puede fortalecer la capacidad de las organizaciones para apoyar de manera efectiva a personas y familias afectadas por el trauma.


Referencias

  • Center for Immigrant and Minority Mental Health and Cultural Wellness. (2021). Trauma-informed care model for immigrant Hispanic and Latino clients.
    https://cimmcw.org/trauma-informed-care-model-for-immigrant-hispanic-and-latino-clients/

  • Ehlers, C. L., Kim, C., Gilder, D. A., Stouffer, G. M., Caetano, R., & Yehuda, R. (2016). Lifetime history of traumatic events in a young adult Mexican American sample: Relation to substance dependence, affective disorder, acculturation stress, and PTSD. Journal of Psychiatric Research, 83, 79–85.
    https://doi.org/10.1016/j.jpsychires.2016.08.009

  • Rojas, D. L., Torres, F. C., Torres-Soto, N. Y., Martín-Estal, I., Rosas, V. M., Tapia, B. M., & Rodríguez-de-Ita, J. (2025). Implications of adverse and benevolent childhood experiences on the physical and mental health of Mexican adults: A population-based study. The Lancet Regional Health – Americas, 46, 101092.
    https://doi.org/10.1016/j.lana.2025.101092

  • Romero, S. A., Feng, Y., Morales, P., & Rasmussen, A. (2024). Understanding the disparate PTSD prevalence for U.S. and Mexico via social comparison effect types that inform perception of trauma difficulty. Psychological Trauma: Theory, Research, Practice, and Policy, 16(4), 661–675.
    https://doi.org/10.1037/tra0001349